Acuerdo de Paris

¿Qué es el Acuerdo de París?

Diciembre de 2015 pasará a la historia como el mayor logro en materia ambiental llevado a cabo hasta el momento. En esta fecha, y después de 20 años de negociaciones, 195 países alcanzaron el Acuerdo de París, un acuerdo histórico para combatir el cambio climático e impulsar medidas e inversiones para un futuro bajo en emisiones de carbono, resiliente y sostenible.

La entrada en vigor del Acuerdo de París requería la ratificación de al menos 55 Partes que juntas sumasen como mínimo el 55% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI). Esta cifra se superó en octubre de 2016 y el 4 de noviembre de 2016 entró en vigor. España depositó ante Naciones Unidas el instrumento de ratificación del Acuerdo de París el 12 de enero de 2017.

El Acuerdo de París y los resultados de la conferencia de la ONU sobre el clima (COP 21) cubren áreas cruciales de la lucha contra el cambio climático:

Mitigación: reducir las emisiones lo suficientemente rápido como para lograr el objetivo de temperatura.
Un sistema de transparencia y de balance global, es decir, una contabilidad para la acción climática.
Adaptación: fortalecer la habilidad de los países para hacer frente a los impactos climáticos.
Pérdidas y daños: fortalecer la habilidad para recuperarse de los impactos climáticos.
Apoyo: incluido el apoyo financiero para que las naciones construyan futuros limpios y resilientes.

¿Por qué el Acuerdo de París es histórico?

El Acuerdo de París es histórico porque 195 de los 197 países que formaban parte entonces de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático se sumaron al tratado ambiental aprobado el 12 de diciembre de 2015 en la capital francesa. Sólo Nicaragua y Siria se negaron a ser parte del acuerdo.

Y los 195 países afirman con este acuerdo sus compromisos nacionales de lucha contra el cambio climático. Todos los estados firmantes se comprometen a adherirse antes de 2020 y sus compromisos nacionales serán revisados cada cinco años con la idea de aumentar la ambición inicial.

Objetivo: “muy por debajo” de dos grados centígrados

El Acuerdo de París establece el objetivo de lograr que el aumento de las temperaturas se mantenga “muy por debajo” de los dos grados centígrados con respecto a la era preindustrial. Además, compromete a los firmantes a “realizar esfuerzos” para limitar este aumento a 1,5 grados centígrados como máximo.

Este objetivo pretende evitar llegar a lo que los científicos consideran como “niveles peligrosos e irreversibles” de cambio climático.

188 países de los 195 que acordaron adherirse entregaron en París sus compromisos nacionales de la lucha contra el cambio climático. El acuerdo establece además el principio de que los futuros planes nacionales serán al alza, lo que supone que estos 188 planes de acción climática constituyen una base y cimientos firmes para una ambición mayor. Actualmente ya hay 190 planes nacionales registrados.

Reducción de emisiones

El Acuerdo de París señala que los países alcanzarán un pico de emisiones, “lo antes que les sea posible”, y a partir de ese momento seguirán presentando planes nacionales de acción climática que detallen sus objetivos futuros frente al cambio climático, con el fin de reducirlo hasta conseguir la neutralidad de carbono, es decir, cero emisiones netas.

Por tanto, los gases de efecto invernadero emitidos por la actividad humana deberán equipararse con los niveles que los árboles, el suelo y los océanos puedan absorber naturalmente. Este objetivo, según el tratado, deberá lograrse en algún punto entre los años 2050 y 2100.

Sin embargo aún queda mucho por hacer, y prueba de ello es que en 2017 se llegó a máximos históricos de emisiones de dióxido de carbono.

Forma legal

El Acuerdo de París es jurídicamente vinculante y los objetivos nacionales de lucha contra el cambio climático los establece cada país. Los compromisos de los países para reducir las emisiones los establece cada país y son voluntarios. El acuerdo establece hacer una evaluación del progreso en 2018, con revisiones adicionales cada cinco años, comenzando en 2023. El mecanismo de revisión de los compromisos de reducción de cada nación si es vinculante.

Precisamente la revisión de las metas establecidas fueron uno de los mayores obstáculos para alcanzar el acuerdo final, aunque finalmente se llegó a un acuerdo consensuado.

Financiación climática

Responsabilidad común pero diferenciada: los países desarrollados deben apoyar y financiar a los países en desarrollo con al menos 100.000 millones de dólares anuales a partir de 2020 para mitigación y adaptación.

Este punto fue otro de los que más conflicto generó durante todas las cumbres climáticas previas a la de París.

El acuerdo establece que esa cifra será usada como una “base” para definir el apoyo adicional. Este objetivo se revisará al alza antes de 2025.

 

Transparencia y cumplimiento

El Acuerdo de París impone un marco de transparencia y contabilidad común a todos los países que proveerán claridad en los esfuerzos de implementación, con flexibilidad para los países que tienen capacidades diferentes, pero que incluye información sobre emisiones y aportaciones a la inversión.

No habrá sanciones por el incumplimiento, aunque sí habrá un mecanismo transparente de seguimiento del cumplimiento.

 

Mecanismo de mercado

Los países podrán usar herramientas tales como la compraventa de emisiones el mercado de CO2 y la fijación del precio del carbono para incentivar las actividades de reducción de emisiones.

Pérdidas y Daños

El Acuerdo de París reconoce la necesidad de poner en marcha el “Mecanismo de pérdidas y daños” asociadas a los efectos más adversos del cambio climático, aunque sin concretar ninguna herramienta financiera para abordarlo ni detallar la cantidad de las indemnizaciones.

 

Aunque el Acuerdo de París fue un acuerdo en materia medioambiental histórico, muchos expertos señalan que en realidad es un punto de partida, ya que es considerado frágil e insuficiente. Sin embargo, sienta las bases de un futuro más sostenible para el planeta, unas bases sobre las que habrá que seguir trabajando con ahínco. Y este acuerdo sentó las bases del objetivo prioritario de la Fundación Bioplanet.

 

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